La obsesión por el perfeccionismo

¿Te eternizas en tu trabajo diario? ¿Se te van las horas mejorando una y otra vez lo que haces? Plantéate que quizás estés procrastinando continuamente tu trabajo. Estás obsesionado con el perfeccionismo.

¿Dónde está el equilibrio en el perfeccionismo? No existe tal equilibrio porque no existe el perfeccionismo.

De hecho, la palabra perfecto considero que es desequilibrada en sí misma. Y no me gusta por ser extremista.

Su antónimo sería defecto, imperfecto, que, siendo también un extremo, lo considero real y, por tanto, lo acepto.

No hay nada perfecto en esta vida más que la vida en sí y, esto, lo digo porque me he puesto filosófica, que, sino, ni eso.

El perfeccionismo te frena

El perfeccionismo puede ser bueno para labores de investigación, por ejemplo, pero en un negocio, es inconveniente; frena el impulso de ir hacia adelante.

¿Te puedes creer que yo era muy perfeccionista? Bueno, y sigo siéndolo en algunas cosas, pero en otras, lo he sustituido por la palabra “acabar”. Me la enseñó Laura Ribas, una gran maestra del Marketing.

También creo que cuanto más joven, más obsesivo se es en este aspecto. Porque con los años se aprende a darle más valor a otras cosas, a alzar la mirada y ver el horizonte.

El perfeccionismo es algo así como “el árbol que no te deja ver el bosque”.

Cuando trabajaba por cuenta ajena mi faceta perfeccionista estaba en su nivel álgido. El destino hizo que mi homónima a nivel técnico fuera la reina del “más o menos” en cuestiones de planificación.

Como puedes imaginar, nos estresábamos la una a la otra. Ella a mí por su falta de organización y previsión y yo a ella porque le exigía eso precisamente.

Los primeros años de este matrimonio fueron desastrosos a nivel social. Es decir, nos llevábamos fatal.

Sin embargo, la combinación de mi perfeccionismo y su imperfección daban lugar a un equilibrio empresarial que se reflejaba en la cuenta de resultados para beneplácito de nuestro jefe. Porque entre las dos conseguíamos alcanzar el término medio, el óptimo.

Los años me hicieron madurar y aprendí que su forma de trabajar era imperfectamente perfecta. También aprendí que yo no era tan excelente como creía.

Años más tarde, durante el proceso de creación de EscriboXti conocí personas que llevaban un año preparando su web para lanzar su negocio ¡Un año!

¿Cómo evitar que el perfeccionismo sea obsesivo?

Al preguntarles el motivo de su tardanza, contestaban que porque no veían que la web estuviese perfecta. En ese momento empecé a cogerle tirria a dicha palabra.

Mi negocio tenía que estar funcionando en máximo tres meses. Debía evitar que el perfeccionismo retrasara la apertura.

La palabra “acabar” se convirtió en mi preferida y desterré para siempre a la tan amada perfección.

Bueno, desterrar es exagerado. Diré mejor que la pasé a un segundo plano. Solo dejo que aparezca cuando estoy escribiendo textos.

Y para controlar su permanencia, le pongo un temporizador. Digamos que limito su presencia. Eliminarla es imposible porque forma parte de mi forma de ser. Pero sí puedo acotar su aparición y, créeme, desde que lo hago, he ganado en salud y en productividad.

Y tú, ¿sufres de perfeccionismo? ¿qué haces para que no te desborde? ¿cómo la mantienes a raya?

Photo by Kristopher Roller on Unsplash

Deja un comentario

Tratamiento de los Datos Personales que proporcionas:

Responsable: Verónica Fabra, fundadora de EscriboXti.

Finalidad: poder gestionar tu comentario.

Legitimación: a través de tu consentimiento expreso y es necesario para gestionar tu solicitud.

Almacenamiento: en los servidores de Raiola Networks mi proveedor de hosting, dentro de la UE. Ver política de privacidad de Raiola Networks.

Derechos: acceder, rectificar, limitar, portar o suprimir. Solo tienes que escribir a info@escriboxti. Más información en la Política de Privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.